Las temperaturas extremas y la humedad elevada afectan tanto a las personas como a los equipos y las instalaciones. En entornos industriales, obras, explotaciones mineras o edificios críticos, el calor puede comprometer la seguridad, provocar averías y reducir la eficiencia operativa.
Las cámaras termográficas FLIR permiten visualizar patrones de temperatura que no son perceptibles a simple vista, ayudando a detectar acumulaciones de calor, puntos calientes y deficiencias térmicas antes de que deriven en un problema mayor. Tal y como indica FLIR en su propia web, aquí van unos consejos muy útiles en tu trabajo diario con estas avanzadas cámaras.
Los efectos del calor no siempre se manifiestan de forma inmediata. Antes de que una persona sufra síntomas evidentes o de que un componente falle, pueden producirse cambios térmicos que adviertan de una situación anómala.
La termografía permite realizar inspecciones rápidas, a distancia y sin contacto. De este modo, los responsables de prevención y mantenimiento pueden obtener información visual para evaluar riesgos y tomar decisiones fundamentadas sin interrumpir la actividad.
Sus principales ámbitos de aplicación son:
La termografía no sustituye a los protocolos de prevención ni a los instrumentos específicos para medir el estrés térmico. Funciona como una herramienta complementaria para localizar y analizar anomalías de temperatura.
Los trabajadores de la construcción, la industria, la agricultura, la minería y otras actividades desarrolladas al aire libre están especialmente expuestos a temperaturas elevadas. El uso de determinados equipos de protección individual también puede dificultar la disipación del calor corporal.
Mediante imágenes térmicas es posible estudiar cómo se distribuye la temperatura superficial sobre una persona o sobre su equipamiento. Esta información ayuda a:
Un ejemplo recogido por FLIR es el del fabricante de cascos de seguridad STUDSON, que empleó cámaras termográficas para evaluar diferentes soluciones de refrigeración y ventilación. Las imágenes permitieron comparar visualmente la acumulación de calor y validar el comportamiento de los materiales empleados.
Para valorar las condiciones ambientales, esta información puede combinarse con medidores de estrés térmico WBGT, humedad, temperatura y sensación térmica.
El calor ambiental también aumenta la exigencia a la que están sometidos los equipos. Motores, rodamientos, frenos, neumáticos, cuadros eléctricos y otros componentes pueden alcanzar temperaturas anómalas antes de que se produzca una avería.
Una inspección termográfica permite localizar esos puntos calientes mientras la maquinaria continúa funcionando. Frente a las comprobaciones exclusivamente visuales o manuales, ofrece varias ventajas:
En explotaciones mineras, por ejemplo, se pueden instalar sistemas termográficos automatizados para inspeccionar los grandes camiones de transporte. Las cámaras detectan aumentos localizados de temperatura en los neumáticos, incluso cuando están cubiertos de polvo o barro, y permiten generar alertas para que el equipo de mantenimiento actúe antes de que el daño evolucione.
Las cámaras termográficas fijas amplían las posibilidades de la inspección manual. Integradas en un sistema de monitorización, pueden vigilar de forma continua equipos, procesos o zonas críticas.
Cuando se supera un umbral determinado o se detecta una anomalía, el sistema puede generar una alarma para facilitar una respuesta rápida. Esta automatización resulta especialmente útil en:
La monitorización continua ayuda a pasar de un mantenimiento reactivo a una estrategia predictiva basada en datos térmicos.
En hospitales, laboratorios, centros de datos y edificios industriales, mantener unas condiciones ambientales estables es esencial. Un termostato proporciona una medición puntual, pero no permite observar cómo se distribuye realmente la temperatura por toda una estancia.
La termografía ofrece una visión global y ayuda a localizar problemas como:
Al identificar el origen de estas anomalías, los técnicos pueden intervenir de manera más precisa, mejorar el confort y reducir el consumo energético.
La termografía convierte el calor en información visible y facilita la detección temprana de riesgos que podrían pasar inadvertidos mediante una inspección convencional.
Aplicada correctamente, permite mejorar tres áreas fundamentales:
Desde una inspección puntual con una cámara portátil hasta un sistema fijo de monitorización, FLIR dispone de soluciones adaptadas a diferentes niveles de exigencia y sectores profesionales.
En ACRE somos distribuidores de cámaras termográficas FLIR y te ayudamos a seleccionar la solución más adecuada para tu aplicación: mantenimiento industrial, inspecciones eléctricas, edificación, climatización, prevención o monitorización automatizada.
Contacta con nuestro equipo para recibir asesoramiento y encontrar la cámara termográfica que mejor se adapte a tus necesidades.
FLIR T530
Cámara compacta con resolución térmica de 160 × 120 (19 200 píxeles)
Con pantalla táctil de 4″ y una resolución térmica de 320x 240